Queridísimo Papá,
Llegó otro año más el Día de tu Santo y del Padre. 19 de Marzo.
Ese día en que no paraba de sonar el teléfono en casa porque todas las personas que te apreciaban, que eran muchas, te querían felicitar y hacerte saber que te llevaban en su pensamiento y corazón.
Yo siempre te decía que te quedaras en casa para no tener que hacerte de “secretaria” , pero inevitablemente me tocaba hacerlo en algún momento y a tí te llenaba de orgullo y satisfacción que lo hiciera.
Tú te sentías muy feliz, siempre decías que ese era tu mejor patrimonio: La gente amiga con la que contabas en tu vida: Tus seres queridos.
Desde hace casi 11 años el teléfono ha dejado de sonar este día para felicitarte, porque tú ya no estas aquí entre nosotros, en esta vida, pero yo se que contarás con la felicitación de otras personas muy importantes , como la mama, los abuelos, tu otra hijita y otros muchos seres queridos que también nos han dejado y que ahora están contigo en un lugar mejor.
No pasa un solo día sin que te recuerde y a medida que va pasando el tiempo cada vez soy mas consciente de la gran persona que eras, un padre y esposo entregado y admirable.
Me voy haciendo mayor y me veo reflejada en ti, en cada gesto, mueca, mirada y recuerdo cada una de tus palabras y consejos como si me estuvieses hablando ahora mismo… a veces me los digo en voz alta a mí misma con tus mismas palabras, las mismas que tú usarías…
Y te echo tanto de menos….. tantísimo… No puedo detenerme a pensar mucho rato seguido en ti porque me derrumbo...
Prefiero recordarte en flashes o instantes fugaces y que me saquen una sonrisa.
Papá, papito, quiero que sepas que te quiero con toda mi alma y corazón y que sin tu presencia física me falta algo y tengo un vacío inmenso que nadie nunca podrá llenar.
No me alcanzará la vida para agradecerte todo cuanto has hecho por mí ni para demostrarte todo el Amor te profeso.
Ya sabes, Siempre Juntos
Muchas felicidades Papa.
Feliz Santo y Feliz día del Padre.
Tu hija querida,
Olga María Puig Martínez