En unas horas se cumplirán 37 años de tu partida de este mundo mamita mía. Treinta y siete largos años desde aquel fatídico 8 de febrero de 1989 que tengo clavado en mi memoria y alma como un puñal que me atraviesa el corazón.
Aquel día una parte de mí murió contigo mamita y la otra quedó huérfana al cuidado del papá que también quedó roto y nunca llegó a superar tu pérdida.
Yo tenía 13 años entonces y hoy tengo 50, pero sigo sintiéndome la misma niña de antaño, porque para mí el tiempo y la vida se detuvieron cuando tú te fuiste.
Y cuanto más tiempo pasa, al contrario de lo que pudiera parecer, más te necesito, te extraño y te valoro.
Me siento muy afortunada de haber tenido una madre tan Grande y Maravillosa, y haberla podido disfrutar a mi lado durante 13 años.
(Y lo siento en el alma mamá si te di disgustos y a veces te sentías impotente conmigo. Si no supe estar a la altura y cuidarte más. Eso me tortura.)
Te adoro y así será eternamente.
Tu hija,
Olga Mª
8 de febrero 2026






.jpg)