viernes, 23 de marzo de 2012

Todo empezó aquella tarde de verano...

Todo empezó aquella tarde de verano, cuando el mar, de un azul intenso, acercaba lentamente desde el lejano horizonte, el recuerdo de un pasado que embriagaba de melancolía nuestros inquietos espíritus.
En aquel escenario de cálida luz marina resplandecía con cegador fulgor un lugar en el que se iba a verificar un inolvidable encuentro…
Y allí estabas tú, con tu simpatía y encanto, ofreciéndonos tu cariño y amistad.
Aquel sueño lejano e inalcanzable estaba cobrando forma y ya empezaba a formar parte de la realidad, una realidad diferente, en la que se erigían, magnánimamente, el romanticismo, la sinceridad y la ternura.
Tal vez nunca existió realidad tan onírica hasta que entraste a formar parte de nuestras vidas.
Gracias. No te olvidaremos jamás.

Olga
Agosto 1994




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